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La “Revolución de los pies” en el Báltico

Los países bálticos (por worldatlas.com)

Los países bálticos (por worldatlas.com)

El pasado miércoles, la Oficina Central de Estadística de Lituania publicó datos sobre el censo de población en el pequeño país Báltico. Me quedo con una cifra realmente preocupante; Lituania “ha perdido” cerca de medio millón de personas (de forma oficial) en la última década, un millón casi si contamos el período que va desde que el país recuperara su independencia tras la caída de la Unión Soviética.

En los últimos meses, los países Bálticos, en especial Letonia, han sido expuestos internacionalmente como un claro ejemplo de las políticas de austeridad y su éxito. Sin embardo, esta historia tiene otra lectura que recupero en el siguiente texto que escribí hace unos meses, pero que da a conocer un poco más otros detalles no tan sabidos por el público…

*Entrada originalmente publicada en Miradas de Internacional el 18 de Junio de 2012.

Unas semanas atrás, Christine Lagarde, directora ejecutiva del Fondo Monetario Internacional, elogió la recuperación económica de los países del Báltico, que en 2008 sufrieron una de las mayores crisis económicas a nivel mundial. Los gobiernos de Estonia, Letonia y Lituania aplicaron severas medidas de austeridad, lo que llevó a sus economías a contraerse hasta el 25% en el caso de Letonia, y aumentar el desempleo hasta niveles superiores al 20%. Cuatro años más tarde, y con tasas de desempleo aún altas por tratarse de países relativamente pequeños (Estonia 11%; Letonia 16%; Lituania 14%), dichas medidas son expuestas como ejemplo a lo largo y ancho de Europa para aquellos países con más apuros dentro de la comunidad.

Gran parte del éxito de estos países se debe a la continuidad política en sus gobiernos, lo que ha permitido aplicar políticas de largo plazo, así como dotarlas de cierta estabilidad. De hecho, no son pocos los que se preguntan cómo la gente de estos tres pequeños países han ido aguantando años de austeridad y recortes sin levantar la voz pidiendo las cabezas de los dirigentes y nuevas políticas para fomentar el crecimiento.

La realidad es que, en silencio, la población de los países del Báltico optó por preparar las maletas y poner rumbo al Reino Unido, Irlanda, Finlandia, Noruega, Suecia o Alemania, entre otros, en busca de aquello que en casa no tenían, trabajo. Un éxodo masivo de población en los últimos años, sobretodo gente joven, que habitualmente ha pasado inadvertido cuando se habla de la recuperación de los “Tigres del Báltico” y que está haciendo sangrar las estadísticas demográficas de estos países, cerniendo sobre ellos realidades que en el futuro pueden pesar, y mucho. De hecho, algunos sociólogos europeos lo han bautizado como la “revolución de los pies”:

ESTONIA. Más de 14.500 estonios buscaron una vida mejor lejos de sus países entre 2008 y 2010, según fuentes oficiales, y tras la elaboración del último censo de población, hecho público a finales de mayo, el país perdió 5.5% de su población sólo en la última década. A pesar de ser uno de los países de la zona que está experimentando un crecimiento estable, y de ser ya parte de la zona euro, a día de hoy, el país tiene 1.29 millones de habitantes, y la preocupación se extiende entre los círculos políticos por las futuras consecuencias de la pérdida de población. Un hecho curioso lo han protagonizado Paul Krugman, columnista del The New York Times, y el presidente estonio, Toomas Hendrik Ilves, que se enzarzaron en una twitterdiscusión sobre la recuperación económica del país

LETONIA. Cuando se lanzó la campaña para realizar un nuevo censo de población en 2011, todos esperaban cerrar el capítulo con cifras alrededor de 2.2 millones de personas. Sin embargo, la realidad les dió de bruces en la cara, y hoy el país tiene un poco menos de dos millones de habitantes, un 13% menos que hace diez años. Sólo entre 2008 y 2010, alrededor de 80,000 salieron del país, según Mihails Hazans, economista de la Universidad de Letonia, y ahora el país lucha con preocupación contra las estimaciones que predicen que Letonia tendrá alrededor de 1.6 millones de habitantes en 2030. Vale la pena destacar un video que circula por la red que resume de forma satírica la realidad del país ante la gran cantidad de elogios recibidos por su recuperación económica.

LITUANIA. Es otro caso más de un censo de población con cifras preocupantes, por debajo de los esperado; Las estimaciones se situaban en 3.24 millones de habitantes; la realidad, en 3 millones. A esto se le debe añadir que en 2011, 53,900 lituanos salieron del país, según estadísticas oficiales, lo que pone a Lituania como el país con la tasa de emigración más alta de la UE (23.7 personas por cada 1,000 habitantes), según Eurostat. Se extiende aquí también la “preocupación demográfica” de sus dos vecinos

La situación empeora cuando, a todo lo escrito arriba, se le unen bajas tasas de natalidad, creciente envejecimiento de la población, y mínimos índices de ciudadanos que vuelven a sus países, dejando a muchas familias separadas y rotas por motivos laborales. De este modo, y a pesar del crecimiento experimentado, en el caso de Letonia el PIB creció 5.5% en 2011, algunos tildan a estos países como falsos profetas de la austeridad debido a toda esta realidad que muchas veces queda encubierta.

Estonia reelige a Ilves como presidente

Toomas Hendrik Ilves

Toomas Hendrik Ilves ha sido reelegido como presidente de Estonia, aportando así más estabilidad a la situación política del país.

El Parlamento Estonio ha vuelto a dar su confianza a Ilves tras una rápida votación. Un total de 73 diputados, de los 101 miembros que componen la Cámara, ha votado por él, mientras que 25 votos fueron a parar para su contendiente Indrek Tarand.

En el discurso de ceremonia que ha seguido a la votación, Ilves ha dicho estar “listo para servir al país y a todas las personas que viven en Estonia, independientemente de su visión del mundo y su lengua”, haciendo referencia a la extensa comunidad rusa que vive en el estado Báltico.

Ilves nació en Estocolmo (Suecia), en el seno de una familia estonia que dejó el país en 1940 tras la invasión soviética, y ha pasado gran parte de su vida en Estados Unidos. En 2006 se convirtió en el primer presidente del país nacido en el exilio. Habla inglés, alemán, español y estonio, y préviamente ejerció de ministro de Asuntos Exterios (1996) y miembro del Parlamento Europeo. Es miembro del Partido Socialdemócrata.

A pesar de tratarse de una posición política de gran simbolismo, la reelección de este antiguo ciudadano de Estados Unidos añade más estabilidad a la situación tanto interna como externa de Estonia.

El gobierno de centro derecha liderado por el Primer Ministro Andrus Ansip volvió a salir vencedor en las últimas eleccions celebradas en marzo. Estonia sigue recuperándose de la recesión económica que afectó al país en 2009.