Kaliningrado, el enclave ruso en Europa

Guarda fronterizo en el punto de control internacional Morskoye - Nida, entre Rusia y Lituania. (RIA Novosti)

Guarda fronterizo en el punto de control internacional Morskoye – Nida, entre Rusia y Lituania. (RIA Novosti)

Rusia ocupó hace unos días las portadas internacionales por la primera votación en la Duma de la controvertida ley “anti propaganda gay“. Sin embargo, dos regiones de la extensa Federación Rusa ya tienen dicha ley aprobada; San Peterburgo, que fue la primera en dar dicho paso en Marzo de 2012, y Kaliningrado, la pequeña isla rusa en Europa.

La mencionada ley prohíbe la propaganda homosexual e impone multas por la distribución de información sobre relaciones del mismo sexo, así como pedofília. El importe de las multas, según la ley, puede llegar hasta los 5,000 rublos para individuos y el millón de rublos para “organizaciones que se dedican a la promoción de la homosexualidad”.

Ahora bien, Kaliningrado, que tiene un pasado más vinculado a Alemania que a Rusia, es una de las áreas geográficas más desconocidas en Europa. ¿Qué curiosidades esconde? ¿Cuál es la historia destrás de la anteriormente conocida como “Königsberg”?

“Monte del Rey” y su pasado

Kaliningrado, como hoy es conocido, es la capital del Óblast de Kaliningrado (o región del Ámbar, como es popularmente conocida, que tiene una superfície total de 15.100 km² y, según el censo ruso de 2002, tenía una población estimada de 968.200 habitantes de varios grupos étnicos). Esta región pertenece a la Federación Rusa, pero no tiene conexión geográfica alguna al resto del territorio ruso. Comparte frontera con Lituania (Karaliaučius) y Polonia (Królewiec), y fue capital de Prusia Oriental desde la Baja Edad Media hasta 1945 bajo el nombre de Königsberg, cuando fue tomada y renombrada por la Unión Soviética debido a su importancia geoestratégica. Königsberg fue la sede de los caballeros teutónicos.

Los rusos la renombraron Kaliningrado en honor a Kalilin, presidente del Soviet Supremo hasta 1946. Los nativos alemanes fueron expulsados, el alemán reemplazado por el ruso como lengua oficial, y la ciudad reconstruida tras la devastadora Segunda Guerra Mundial, convirtiéndose en una zona estratégica duranta la Guerra Fría y prohibida para los visitantes extranjeros. Debido a que Kaliningrado es uno de los muy pocos puertos del Báltico libres de hielo en invierno, la Flotilla del Báltico estableció su centro de operaciones en la ciudad en los años 1950. De hecho, el acuerdo de limitación fronteriza con Polonia solo se firmó en 1957.

Etapa Post-soviética

Cuando la Unión Soviética desapareció, el óblast de Kaliningrado pasó a ser un punto de la geografía rusa alejado a, como mínimo, 600 km de la Federación. Esa es la distancia a la que se encuentra Pskov, la ciudad rusa más cercana. Por ejemplo, Berlín o Copenhague se encuentran más cerca. Con la entrada en la OTAN, y posteriormente en la Unión Europea, de Polonia y Lituania, el aislamiento de Kaliningrado se acentuó, dado que todo vínculo terrestre entre esta y el resto de Rusia cruza territorio europeo. Esto no hizo otra cosa que separar aún más económicamente la región de Rusia, que siempre ha antepuesto la importancia del pequeño territorio como salida al Báltico.

A lo largo de los años, los que más han sufrido este aislamiento han sido los habitantes de Kaliningrado, dado que para salir del enclave geográfico en el que se encuentran necesitan visados aún y cuando se quieren desplazar a países vecinos. Esta situación ha ido evolucionando a lo largo de los años gracias a diferentes acuerdos de tránsito fronterizo entre Rusia y Polonia y Lituania, y también entre la primera y la Unión Europea. La mayoría de ellos relacionados con el transporte de mercancías. Sin embargo, dichos acuerdos han llegado más bien recientemente, como el que se firmó en Julio de 2012 entre Polonia y Rusia, mientras que con la Unión Europea ha habido muchas negociaciones que nunca acabaron de fructificar.

Una ventana a Europa en Kaliningrado

En Julio de 2005, la ciudad de Kaliningrado celebró su 750 aniversario. Dos años después, el vicepresidente del gobierno ruso, Sergei Ivanov, declaró que si EEUU desplegaba sistemas de defensa de misiles, Rusia seguiría con armas nucleares, algo corroborado en 2008 por el entonces líder ruso Dmitry Medvedev. Sin embargo, todos los planes de despliegue de armamento nuclear en Kaliningrado se suspendieron. En la actualiad, el gobierno ruso aún está por confirmar o desmentir que haya armamento nuclear en la zona.

Dichos ejemplos hablan por sí solos de la singularidad de la zona, muy bien utilizada por Rusia en el tablero internacional. El óblast de Kaliningrado se relaciona internacionalmente con armas nucleares, sida y criminalidad. La región, rica en petróleo y ámbar, es una de las más pobres de la Federación Rusa, y los esfuerzos del gobierno central en convertirla en un polo de atracción de inversión extranjera han fracasado durante los últimos 20 años.

El desarrollo económico de la zona puede llegar a través del turismo y la industria energética, y aunque Kaliningrado lleva tiempo intentando abrirse al resto de Europa, su desarrollo sigue limitado a los acuerdos de circulación sin visado a los que Rusia y la Unión Europea puedan llegar, siempre limitados por intereses geopolíticos y alguna que otra modificación de la legislación comunitaria.

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Publicado el febrero 7, 2013 en Rusia y etiquetado en , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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