La doble moral báltica

Ales Byalyatski, activista bielorruso detenido el pasado 4 de Agosto. RFE/RL

Ales Byalyatski fue arrestado por la polícia bielorrusa el pasado 4 de agosto. Una detención más en el convulso reino de Lukashenka, aunque ésta de renombre. Byalyatski es director de Vyasna y uno de los activistas por los derechos humanos más importante en Bielorrusia. La policía le detuvo por presunta evasión de impuestos.

Numerosos países y organizaciones han alzado la voz por dicho arresto y por la violación de los derechos humanos en el país presidido por Alyaksandr Lukashenka, el apodado “último tirano de Europa”. Pero hasta ahora, las palabras ganan a las intenciones y la situación en el país sigue empeorando desde las elecciones presidenciales a finales de 2010.

La detención de Byalyatski, quién fue imputado ayer mismo, se llevó a cabo después de que varios países facilitarán información sobre las cuentas bancarias del activista a las autoridades bielorrusas. El primero en reconocerlo fue Lituania, cuyo viceministro de Justicia, Tomas Vaitkevicius, dijo el día después del arresto que su país había dado información sobre transacciones económicas llevadas a cabo por activistas bielorrusos registrados en Lituania.

Poco antes de la confesión de Vaitkevicius, el ministro de Asuntos Exteriores del país Báltico, Audronius Azubalis, había expresado su “preocupación por el empeoramiento de los derechos humanos en Bielorrusia”, citando al propio Ales Byalyatski.

Pero Lituania no ha sido el único. El Fiscal General de Polonia hacía la misma confesión el pasado 11 de agosto, excusándose en la firma de un acuerdo con Minsk en 1994. Y ahora parece que la República Checha podría haber compartido el mismo tipo de información con autoridades bielorrusas.

El caso de Lituania llama la atención. Hace unas semanas, el país se quejaba amargamente por la liberación por parte de Austria de Michail Golovatov, un ex oficial de la KGB buscado en el país Báltico por su implicación en la matanza de 13 personas en Enero de 1991 en las oficinas de la televisión nacional lituana.

Lituania también está en proceso de otorgar asilo político a la editora de Charter97, la periodista Natalia Radzina, quién huyó de Bielorrusia después de pasar varios meses encarcelada tras las elecciones de 2010.

El error, como estos países implicados lo han llamado, o el juego de doble moral que están llevando a cabo se ha cobrado una víctima ya, pero puede que haya más, dado que los detalles bancarios facilitados a Bielorrusia hacen referencia a más a de un grupo de activistas.

A todo esto, la mujer de Byalyatski ha hecho pública una carta que su marido le ha hecho llegar desde el centro de detención en el que se encuentra. “De momento, un doctor me ha examinado y no tengo queja alguna. Sigo viendo my situación como irreal”, comenta el activista en ella.

Hasta ahora las autoridades bielorrusas mantinen el silencio, pero se espera que el lunes haya un veredicto sobre el futuro más inmediato de Byalyatski.


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Publicado el agosto 13, 2011 en Bielorrusia, Derechos Humanos, Lituania, Política, Polonia, República Checa y etiquetado en , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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